11 de octubre de 2026
Reflexiones
Es muy lamentable lo ocurrido en el Hogar de Ancianos de Saladillo. Desconozco el origen del conflicto y las internas que puedan existir, pero, después de leer la información pública y algunos comentarios, quiero decir varias cosas.
Tengo un familiar directo que reside en el Hogar y lo visitamos prácticamente a diario, en distintos horarios. Por eso hablo con conocimiento personal y cotidiano: es falso que los abuelos y las abuelas estén mal atendidos o sufran maltratos. No es lo que vemos quienes concurrimos habitualmente.
También es falso, discriminatorio y ofensivo llamarlo "depósito de viejos". Es un lugar digno para quienes, por distintas razones, no pueden permanecer en sus hogares. Hace muchísimos años que lo conozco y visito: nunca lo vi en las excelentes condiciones edilicias en las que se encuentra hoy. Conózcanlo, respetando la intimidad de sus residentes, y opinen con fundamento.
Es falso, además, que la mayoría de las familias abandonen allí a sus familiares. Muchos reciben visitas frecuentes y algunos salen con sus familias y luego regresan. Residir en el Hogar no significa estar abandonado.
Sobre las internas no opinaré porque las desconozco. Pero existe un estatuto que debe cumplirse y, por lo que pude ver, irrumpir con gritos, presiones y actitudes patoteras para impedir u obstaculizar una asamblea no es la forma. Si algún socio o socia considera que fue ilegítima, que solicite su nulidad por las vías correspondientes. Si existen irregularidades, que las denuncie.
También una reflexión para algunos periodistas y responsables de medios locales. Me sorprendió su presencia: no recuerdo semejante interés por anteriores asambleas de esta entidad privada. En algunas intervenciones que vi, la información parecía convertirse en una arenga a favor de ciertas personas.
Informar es parte de su profesión. Pero tener un micrófono no da una licencia especial para irrumpir o entrometerse en actos institucionales. El Hogar pertenece a una entidad civil privada y, sobre todo, es la casa de quienes viven allí. Respeten sus límites y dejen sus pasiones personales a un lado cuando dicen informar.
Es muy importante, y muy especialmente, comentar con conocimiento y responsabilidad, porque pueden herirse los sentimientos, la honra y el honor de personas que trabajan allí, con virtudes y defectos, pero que lo hacen en forma absolutamente desinteresada. Antes de emitir juicios o difundir afirmaciones, es necesario informarse adecuadamente y considerar el impacto que las palabras pueden tener sobre quienes dedican su tiempo y esfuerzo al servicio de los demás.
Por último, sugiero humildemente actualizar el estatuto. Asesoré ad honorem a distintas comisiones durante toda mi etapa de ejercicio profesional privado y, si mal no recuerdo, data de 1948. Después de casi ocho décadas, resulta fundamental revisar las reglas sobre incorporación de socios, actualización de padrones y acreditación para participar y votar, además de otros aspectos que el crecimiento de la institución exige adecuar.
Transparencia, cumplimiento del estatuto y respeto. Y, por encima de todo, dignidad y tranquilidad para las personas mayores que viven allí.
Daniel Morbiducci
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